sábado, 21 de febrero de 2015

Ecologistas en Acción (España) identifican grandes falacias TLC Ecuador-UE

No al TLC con la UE
 
Señor Asambleísta
Fernando Bustamante
Presidente Comisión de Asuntos Internacionales
Asamblea Nacional    fernando.bustamante@asambleanacional.gob.ec
Señora Asambleísta
María Augusta Calle
Vice Presidenta Comisión de Asuntos Internacionales Asamblea Nacional
maria.calle@asambleanacional.gob.ec
 
Señor/a Asambleísta:
A través de la presente, Ecologistas en Acción -una Confederación española de 250 grupos en defensa de la justicia social y ambiental-, así como miembro de la Red Birregional América Latina, el Caribe y Europa "Enlazando Alternativas", quiere unirse a la preocupación de miles de ecuatorianas/os y de la sociedad civil internacional frente a la firma, y una posible ratificación del acuerdo comercial con la Unión Europea (UE).
 
Deben saber que la UE persigue una política comercial muy agresiva (bajo la lógica "La Europa Global: Competir en el mundo", estrategia comercial de la UE del 2006) como "salida de la crisis". La política comercial y de inversiones perseguida por la UE en los últimos años ha sido uno de los procesos con más impactos socio-ambientales a nivel global. El cambio climático, el robo de recursos naturales y la crisis alimentaria son algunos ejemplos claros.

La política comercial exterior de la UE ha estado enmarcada en el modelo económico dominante caracterizado por la generación de crecimiento económico por el lado de la oferta (intensificando el comercio exterior, la internacionalización de las empresas y con un fetichismo de la competitividad subordinándole cualquier otra política), la dominación del sector financiero (acumulación a través de la financiarización de la economía, creando beneficios sobre todo con la creación de productos, la inversión y especulación financieras, incluso de las empresas no financieras, de allí el interés del sector financiero en la desregulación de los servicios financieros a nivel global), políticas fiscales injustas, la privatización del sector público y la creación o generalización de un sector laboral de bajos ingresos (especialmente en los servicios).

En paralelo al proceso de aprobación del Tratado de Lisboa –que blindaría una UE neoliberal, eliminaría todos los “obstáculos” al libre comercio mundial y garantizaría la libre circulación de capitales–, en 2006 la UE profundizó su estrategia de política comercial con la comunicación “Una Europa Global: Competir en el Mundo”, buscando de manera agresiva una completa desregulación de los mercados a favor de las grandes corporaciones europeas. En el centro de la estrategia Europa Global estaba la negociación de una nueva generación de Tratados de Libre Comercio (TLC) regionales y bilaterales.
 
Elementos centrales que incluyeron la cooperación reforzada para facilitar a los exportadores europeos el acceso a los mercados, diseñados para hacer frente a los “obstáculos” a las exportaciones de la UE6; una política para obtener acceso ilimitado a las materias primas en todo el mundo.
 
El TLC UE-Ecuador significará la apertura comercial del Ecuador a un bloque económico, político y financiero capitalista de primer orden, que es la tercera economía del mundo, con una industria y una agricultura muy consolidadas en base a gigantescos subsidios. La UE intentará inundar el mercado ecuatoriano con productos subsidiados (como lo ha hecho con otros mercados de Latinoamérica, África, Asia y el Caribe), con los cuales no será posible competir, mucho menos los pequeñas/os y medianas/os productoras/es del Ecuador. Por otro lado, dificultará los esfuerzos del actual gobierno de sustituir las importaciones con el fin de mejorar la balanza comercial del Ecuador y apostar por una industria propia e independiente de las grandes empresas transnacionales.
 
Este es un acuerdo comercial que beneficiará especialmente a los grandes exportadores de banano, atún, camarón, flores y brócoli, muchos de los cuales son empresas con capital europeo o poderosos grupos económicos nacionales capitalista que se aprovechan del incremento de desigualdades en el Ecuador. Mientras tanto, los pequeños productoras/es de leche, queso y yogurt desaparecerán por la agroindustria europea, que es altamente subsidiada y que también ha destruido el mundo rural en Europa y como consecuencia de la Agricultura Agraria de la Unión Europea (PAC) se han perdido millones de empleos y se lleva profundizando en la actual crisis agraria y alimentaria.
 
A través del endurecimiento de las reglas de propiedad intelectual, será más caro acceder a medicinas patentadas para el tratamiento de enfermedades como el SIDA y el cáncer. Este acuerdo comercial obligará además a adoptar derechos de propiedad intelectual sobre las semillas, lo que beneficiará a las grandes empresas agroquímicas, agroindustriales y farmacéuticas europeas, y a los obtentores holandeses de nuevas variedades de flores.

Las medidas sanitarias y fitosanitarias que impone la Unión Europea no podrán ser cumplidas por las/os pequeñas/os productoras/es agrícolas ecuatorianas/os, lo que hará imposible que puedan exportar a Europa y se verán afectadas/os por la pérdida de empleo y de ingresos y el regreso a la pobreza por el aumento de los precios de los productos importados.
 
Asimismo, el acuerdo comercial Ecuador-Unión Europea liberalizará el mercado de servicios. Podrán entrar al país a competir en "igualdad de condiciones" por las reglas de la Organización Mundial de Comercio (Cláusula de la Nación más Favorecida y el Trato Nacional), empresas de servicios médicos, bancarios, de agua, de telecomunicaciones, lo cual provocará una nueva ola de privatizaciones como América Latina ha sufrido ya en los años 90.
 
Estas son sólo algunas de las preocupaciones, por las que demandamos que NO SE FIRME EL ACUERDO COMERCIAL CON LA UNIÓN EUROPEA.
 
FINALMENTE SOLICITAMOS QUE SE REALICE LA PUBLICACIÓN Y EL ANÁLISIS DE LOS IMPACTOS ECONÓMICOS, SOCIALES Y AMBIENTALES DEL TEXTO NEGOCIADO.
 
Cordialmente,
Tom Kucharz
En nombre de Ecologistas en Acción (España)

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