martes, 5 de abril de 2016

A propósito de "panamá papers"

ENTRE BOMBEROS ¿NO SE PISAN LA MANGUERA?
Por: Jaime Muñoz Mantilla
5 de abril de 2016

La corrupción baila su danza macabra en el mundo entero.  La última hazaña son los escándalos por los panamá papers.  El país centroamericano es el paraíso de los paraísos fiscales.  Allí acuden los capitales mal habidos o bien habidos (¿los hay?) haciendo uso de los depósitos llamados off shore. ¿Quiénes y para qué lo hacen? Aquellos que amasaron esas fortunas. Y para ocultar su existencia y evadir tributos fiscales.

En la orgía evasiva e inconfesa están desde mandatarios –incluido el inefable Macri de la infortunada Argentina y el mandamás de la República Popular china Xi Jin Pin- hasta futbolistas y cineastas de renombre.
Al pequeño país de la mitad del mundo también ha salpicado el escándalo.  Acá, sin embargo, contradiciendo el título de esta nota, los bomberos sí se pisan las mangueras. El rotativo oficial El Telégrafo denuncia en su edición de 5 de abril de 2016 que Jaime Nebot y Guillermo Lasso posee empresas off shore en Panamá. Pero silencia que entre los personajes mencionados en la denuncia, están: Pedro Delgado, primo prófugo del Presidente Correa (cuya fuga fue permitida por el mandatario) y Galo Chiriboga, el “impoluto” fiscal general de la nación.  Ya hemos escuchado al candidato de la derecha tradicional, Guillermo Lasso defender sus “legítimas” inversiones en esos paraísos fiscales. Veremos qué cuentos nos cuenta el Fiscal para desmentir o legitimar sus andanzas.

La corrupción, consustancial al sistema capitalista, cobra dimensiones astronómicas en su lento pero incontenible declive. Va de la mano con los intentos de salvar la estructura de explotación. Lo hacen, en Ecuador, lo mismo la oposición derechista de Lasso y afines, como los parches tributarios que se rebusca AP para paliar la crisis desatada lo mismo que por la baja drástica de los precios del petróleo y más materias primas que por el desenfreno del despilfarro en años de bonanza. Y, más grave que todo, afectando los bolsillos de los trabajadores, mermando sus derechos, al tiempo que otorgando “incentivos” a los empresarios a los cuales ataca en sus discursos y protege en la práctica. 

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