miércoles, diciembre 09, 2015

Ecuador: la construcción de un nuevo modelo de dominación

Ecuador: la construcción de un nuevo modelo de dominación


Viento Sur
7-7-2011

La política ecuatoriana muestra claros signos de esquizofrenia. El gobierno emplea un lenguaje revolucionario, en todos los discursos apela a la “Revolución Ciudadana”, pero los hacedores de ese proceso, los que con sus luchas desde el levantamiento del Inti Raymi de 1990 deslegitimaron el neoliberalismo e hicieron caer tres presidentes, son acusados de “infantiles” y de “terroristas”.
Los mismos dirigentes indígenas y sindicales que lucharon para que Rafael Correa llegara a la presidencia, sufren prisión y están sometidos a juicios. Más de 180 dirigentes indígenas han sido acusados de “terrorismo y sabotaje”, entre ellos el presidente de la CONAIE, Marlon Santi, y el de Ecuarunari, Delfín Tenesaca, quienes dirigen las dos más importantes organizaciones sociales del país.
Personalidades como Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea Constituyente y ex amigo personal de Correa, quien trabajó para incluir los conceptos de Buen Vivir (Sumak Kawsay) y los “derechos de la naturaleza” en la Constitución, son acusados de “traidores” por el presidente. Entrevistado por Ignacio Ramonet, Correa nunca se refirió como terroristas a los policías que, según su opinión, pretendían dar un “golpe de Estado” y atentar contra su vida. Aliado con empresarios tradicionales de la derecha, Correa reserva sus dardos más envenenados contra la izquierda, algo que no puede sonar a nuevo para quien conozca la historia del movimiento obrero y socialista.
En los últimos meses un repugnante olor a maccartismo, a estalinismo, ha comenzado a percibirse en algunos procesos de cambio. Alvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, dijo que el trotskismo “no es ultraizquierda sino es la ultraderecha camuflada. Peligroso. Algunos de esos dirigentes dirigen sindicatos, hablan de un discurso revolucionario para que regresen los de antes, los que agarrarán la wiphala, la quemarán y la pisarán, porque así ha sido la derecha”[1]. Al celebrar los 40 años de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia, exhortó a los dirigentes a desenmascarar a los traidores en los sindicatos y buscar la unidad en torno al liderazgo del presidente Evo Morales, en contra del trotskismo que “es la avanzada política de la extrema derecha” que en el pasado acabó con gobiernos populares como el de Juan José Torres y Hernán Siles Zuazo, para dar paso a Hugo Banzer y Víctor Paz Estenssoro[2].
En Ecuador el presidente Correa está convencido que la mayor amenaza para el “Socialismo del siglo XXI” viene de lo que denomina como la izquierda “infantil” y grupos ambientalistas e indígenas que, dice, rechazan la modernidad. Por eso critica al que dice “no al petróleo, a las minas, a no utilizar nuestros recursos no renovables. Eso es como un mendigo sentado en un saco de oro”[3]. Cuando la población amazónica de Dayuma realizó un paro y corte de carretera en noviembre de 2007, decretó el estado de emergencia, militarizó la región, sus habitantes fueron maltratados y varias decenas torturados. Correa habló en cadena nacional: “Tolerancia cero a todo el que quiera hacer paros y generar caos, anarquistas que están acostumbrados con los otros gobiernos a paralizar el desarrollo del país cuando les da la gana, los castigaremos con todo el rigor de la ley”. Se dirigió a las comunidades afectadas por la minería que se movilizan contra la entrega de sus territorios: “Las comunidades no son las que protestan sino un grupo de terroristas”[4].
Estos discursos encendidos contra los movimientos y las izquierdas escalan cuando se producen movilizaciones populares, como sucedió durante el reciente “gasolinazo” en Bolivia y cada vez que los indígenas deciden “levantamientos” en defensa de sus territorios, contra la minería y las petroleras. Atribuir la represión y el contenido ideológico de los discursos a características personales -suele decirse que Correa es apasionado y se “va de boca”- tiene escasa consistencia. La apuesta es indagar algunas características del régimen de la Revolución Ciudadana que permitan encontrar las razones de estas políticas de criminalización de los movimientos y alianza simultánea con las corporaciones multinacionales. A modo de hipótesis –porque la realidad nos impone cautela por su cercanía temporal– pero intentando ir más allá de la coyuntura, pretendo abordar tres aspectos centrales: la relación entre la hegemonía del capital financiero-extractivista y la imposición de un “estado de emergencia económico”, siguiendo el análisis que hace la economista brasileña Leda Paulani para su país; la hegemonía política de un sector que, llegado al gobierno, hace lo contrario de la misión que le fue encargada, para lo que utilizo el concepto de “hegemonía al revés” de Chico de Oliveira; y, por último, indagar acerca de la instalación de un nuevo modelo político, de la mano del economista ecuatoriano Pablo Dávalos.
Capital financiero y neo-extractivismo
El neoliberalismo aterrizó en nuestro continente latinoamericano aplicando una suerte de “estado de emergencia económico”, que con los gobiernos progresistas se ha convertido en permanente[5]. Leda Paulani se inspira en el conocido trabajo de Giorgio Agamben (Estado de excepción) y en particular en el momento en que Roosvelt, en 1933, exige un poder ilimitado ante las dificultades que generaba la crisis, haciendo un paralelismo entre la emergencia militar y la emergencia económica. En opinión de la economista, plenamente compartible, la restauración democrática en la década de 1980 fue posible bajo las premisas de la instalación de un estado de emergencia económico permanente, “haciendo de la excepción el paradigma de gobierno”[6].
Esa excepcionalidad permitió al gobierno de Fernando Henrique Cardoso hacer pasar el proceso de privatizaciones, algunas de ellas escandalosas, con la justificación de que la grave situación económica así lo imponía. Si no se privatiza –decía el discurso neoliberal– el país marchará a la catástrofe. La desregulación era una medida imprescindible si se pretendía “salvar” la economía, el mismo argumento que se utiliza cuando se pretende “salvar la nación” a punto de ser destruida por un enemigo exterior. Ya bajo el gobierno Lula se aplicaron las mismas lógicas para imponer un superávit primario superior al que exigía el FMI, el aumento de las tasas de intereses que perjudican al país y la reforma regresiva de las jubilaciones, entre las más destacadas. Concluye que “el gobierno Lula hizo de la creación voluntaria de ese estado de emergencia permanente la práctica esencial de su gobierno”[7]. Un ejemplo: cuando el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, fue acusado de corrupción, Lula hizo aprobar una Medida Provisoria, en agosto de 2004, para darle estatus de ministro y salvarlo así de cualquier imputación jurídica.
Finalmente, sostiene que la hegemonía del régimen de acumulación financiera, acumulación por desposesión en los términos de David Harvey, impone un estado de emergencia económica permanente porque con su cortoplacismo y su avidez de ganancias genera inestabilidad permamente. En ese sentido, la reforma previsional de Lula, que fracturó al PT con la salida entre otros de la senadora Heloisa Helena y la creación del PSOL, “abrió inmediatamente a la acumulación privada todo el inmenso territorio de la previsión social”, ofreciéndole a la especulación los altos salarios del sector público[8]. Hoy los fondos de pensiones son la principal herramienta que tiene el gobierno para influir en la economía, al punto que controlan una porción decisiva de las grandes empresas privadas y, por supuesto, las estatales.
En Ecuador, el “estado de emergencia económica” fue la gran excusa para imponer la dolarización, en enero de 2000, en medio de la mayor crisis económica y política que conociera el país, que se saldó con la caída del presidente Jamil Mahuad, la creación de parlamentos populares en las provincias y la “toma del poder” durante unas horas por una alianza de indígenas y militares. De ese modo el país perdió su soberanía monetaria. El dólar como nueva moneda nacional provocó un fuerte aumento de los precios, no logró detener el alza del costo de vida, generó dificultades para la inversión y sólo puede sostenerse por las remesas de los emigrantes y por alto precio del petróleo. Sin embargo, “la dolarización se convirtió en el debate prohibido durante el período de Alanza País”, según Pablo Dávalos[9]. Bajo el gobierno de Correa el tema no se discute, aunque se emiten discursos que hablan de “soberanía” y “revolución”. Los argumentos para no revertir la dolarización aseguran que generaría graves tensiones económicas y sociales, ya que las clases medias se han beneficiado multiplicando su capacidad de consumo.
La segunda cuestión se relaciona con la hegemonía del sector financiero-extractivo. El país sigue dependiendo de las exportaciones de petróleo, que representan el 60% del total y cerca de la mitad de los recursos fiscales. La contracara es que el desempleo y el subempleo alcanzan al 60% de la población económicamente activa. En 2008 el sector bancario y financiero tuvo las mayores ganancias de su historia, en medio de una fuerte concentración del sector, al punto que un solo grupo controlaba el 40% de los activos del país. En los cuatro años de Correa (2007-2010) “los procesos de concentración y centralización de capital de los grupos económicos jamás tuvieron contratiempos”, mientras los nueve mayores conglomerados empresariales representan el 15% del producto interno bruto[10].
Pero se han creado nuevos grupos como consecuencia de la gestión económica de Alianza País. Entre los diez grupos más importantes figura el del hermano de Rafael Correa, con activos de 300 millones de dólares, que ha sido defendido por el presidente aunque realizó de forma ilegal contratos con el Estado por 80 millones de dólares[11]. En vez de explicar en qué consistieron esos contratos ilegales, que Correa asegura mandó suspender, el presidente atacó al partido de izquierda Movimiento Popular Democrático que hizo la denuncia por ser “el mejor aliado de la derecha”. El sector financiero es intocable porque tiene capacidad de desestabilizar el país, algo que la Revolución Ciudadana quiere evitar. Ante esos límites el mejor camino está siendo la alianza con ese mismo capital.
La tercera cuestión en la que aparece el estado de emergencia económico como constricción, son las concesiones mineras que deben hacerse por “imperiosa necesidad” e imponiendo la militarización de aquellos territorios y comunidades que se resisten. Por eso el régimen ha encauzado como terroristas a casi 200 dirigentes sociales. Alberto Acosta lo dijo de forma transparente en un artículo en el que analiza la detención de varios dirigentes shuar. “El uso de la justicia como mecanismo de terror”, es el resultado de no haber legislado para adecuar el cuerpo legal a la nueva Constitución:
Los derechos establecidos en dicha Constitución no han sido transformados aún en herramientas legales que erradiquen todas aquellas prácticas represivas con las que se chantajea y siembra el terror en las comunidades, en este caso en las comunidades shuar. Tenemos un código penal en donde se configura el delito de terrorismo de manera tan general, que no se compadece con los verdaderos delitos de terrorismo. Así el artículo 160,1 del código penal se considera como terroristas a quienes    ‘individualmente o formando asociaciones, (…) armados o no, pretextando fines patrióticos, sociales, económicos, políticos, religiosos, revolucionarios, reivindicatorios proselitistas, raciales, localistas, regionales, etc., cometieren delitos contra la seguridad común de las personas o de grupos humanos de cualquiera clase o de sus bienes:....y a  quienes construyeran barricadas, parapetos, trincheras, obstáculos, etc., con el propósito de hacer frente a la fuerza pública en respaldo de sus intenciones, planes, tesis o proclamas’. [12]
El razonamiento parece claro. Quien se opone al desarrollo, personificado en este caso en las concesiones mineras, está atentando contra el Estado, la estabilidad y el futuro del país, por lo que merece ser considerado “terrorista”. Lo que se omite en este discurso son las razones por lass cuales las concesiones mineras son tan importantes para la estabilidad: la acumulación por desposesión, pese a lo desastrosa que pueda ser para los pueblos, asegura una mínima estabilidad fiscal a un Estado que depende de las exportaciones de petróleo y las concesiones mineras para recaudar. Porque el gobierno de la Revolución Ciudadana no ha promovido una reforma fiscal que obligue al sector financiero, por ejemplo, a tributar en forma responsable, mientras la dolarización arrasó con la escasa industria nacional.
Despolitizar y cooptar
Cuando el sociólogo brasileño Francisco de Oliveira –fundador del PT y luego del PSOL– acuñó el concepto de “hegemonía al revés”, hace ya cuatro años, estaba buscando respuestas para una realidad que lo desconcertaba porque encontraba pocas referencias en otras experiencias como las que encabezó la socialdemocracia en Europa. Dos años después, en un nuevo artículo titulado “El revés del revés”[13], confesó que había querido hacer una provocación a partir de conceptos de Gramsci para intentar comprender regímenes políticos como el Brasil de Lula y la Sudáfrica del Congreso Nacional Africano, que al llegar al poder practican políticas que son el revés del mandato de clase recibido en las urnas.
En “hegemonía al revés” constata que “cuando las clases dominadas toman la ‘dirección moral’ de la sociedad, la dominación burguesa se hace más descarada”[14]. Para explicar esa paradoja pone el foco en tres aspectos. El primero es la dilución del conflicto (desparecen los enemigos de clase, dice) como parte de un proceso que convierte la política partidaria en algo irrelevante en el capitalismo actual. En segundo lugar, las políticas sociales juegan un papel central en la cooptación y neutralización de los movimientos, ya que se despolitiza la cuestión de la pobreza y la desigualdad y se la convierte en un problema administrativo y técnico. La síntesis es que se puede reducir la pobreza sin tocar la desigualdad ni la brutal concentración de la riqueza que registra América Latina, si se adoptan los instrumentos adecuados para ello como el plan Bolsa Familia[15].
Esta doble combinación de políticas sociales y reducción del conflicto social, lubrican la profundización de la acumulación por desposesión, de modo que aquellos que interfieran en ese proceso, ya sean los que protestan contra la represa de Belo Monte en Brasil, contra la explotación de la Amazonia en Perú y Ecuador, son apartados a un lado como obstáculos al progreso. “Todo el que se opone al desarrollo del país es un terrorista”, dijo Correa en la cadena nacional del 1 de diciembre de 2007. Y aquí viene el tercer aspecto, corolario de los anteriores, que abre las puertas a una nueva comprensión de nuestras realidades:
En los términos de Marx y Engels, de la ecuación “fuerza+consentimiento” que conforma la hegemonía, desaparece el elemento “fuerza”. Y el consentimiento se transforma en su contrario: no son más los dominados los que consienten su propia explotación. Son los dominantes –los capitalistas y el capital- quienes consienten en ser políticamente conducidos por los dominados, a condición de que la “dirección moral” no cuestione la forma de explotación capitalista. Es una revolución epistemológica para la cual aún no tenemos la herramienta teórica adecuada. Nuestra herencia marxista gramsciana puede ser el punto de partida, pero ya no es el punto de llegada. [16]
Sabemos que en este punto las políticas sociales juegan un papel doble: al aliviar la pobreza muestran a los de abajo que el gobierno está realmente preocupado por su situación y facilitan el consenso social para profundizar la acumulación financiera. De algún modo los gobiernos progresistas, y en particular el de Correa, siguen adelante con las políticas diseñadas en los 90 por el Banco Mundial, aunque las han expandido y ahora las utilizan para crear una base social propia, pero desmovilizada y de carácter clientelar[17]. En Brasil, la nueva arquitectura reposaba en efecto en políticas como Bolsa Familia y, esto es lo novedoso, en el ascenso de un nuevo actor social que son los dirigentes sindicales (en particular del sector bancario) devenidos en administradores de los fondos de pensiones que son el locus de la más consistente acumulación de capital en Brasil al manejar alrededor del 16% del PIB de Brasil.
Un ejemplo para que no quede como algo abstracto. Previ es el fondo de pensiones del Banco do Brasil, que ocupa el lugar 25 en el ranking de fondos del mundo. Durante el gobierno Lula Pervi fue presidida por Sergio Rosa, ex dirigente bancario y del PT. Previ controla 78 empresas brasileñas, entre ellas Vale do Rio Doce, la segunda minera del mundo, la mayor empresa privada de Brasil (privatizada por Fernando Enrique Cardoso en 1997)  y la mayor productora de mineral de hierro del planeta. Tiene 115 mil empleados, su valor de mercado es de 170 mil millones de dólares y en 2009 tuvo ganancias de 20 mil millones de dólares[18]. Los “sindicalistas” que dirigen Previ controlan el Consejo de Administración de Vale, donde personas como Sergio Rosa deciden quién lo integra así como las inversiones que les conviene realizar.
En Ecuador es diferente. La nueva elite dirigente, todo proceso la necesita, no proviene de los cuadros de algunos sindicatos como en Brasil sino de un conjunto de profesionales incrustados en el aparato estatal. Apenas llegado al gobierno, Correa procedió a una “descorporativización” del Estado[19]. Se procedió a un masivo desalojo de sectores empresariales que tenían un fuerte control del aparato estatal. Pero las cosas no quedaron ahí. Uno de los principales blancos de la cruzada anti-corporativa de Correa fueron los sindicatos de trabajadores del sector público, buscando impedir la agremiación de ese sector y permitiendo contratos colectivos sólo por empresa. El conflicto más fuerte fue con los docentes, que para el gobierno son “mafias que mantienen secuestrada la educación y protegen la mediocridad”, al punto que se culpa a los sindicatos docentes de la mala calidad de la enseñanza[20].
El otro gran conflicto es con los indígenas. En febrero de 2009 el gobierno suprimió la autonomía de la Dirección Nacional de Educación Bilingüe y centralizó los nombramientos y decisiones en el ministerio de educación, desplazando el papel que venían jugando las organizaciones indígenas. Lo mismo hizo en todas las instituciones donde la CONAIE y otras organizaciones tenían alguna presencia. La idea que guía este accionar es que “los grupos regulados por el Estado no deben participar directamente  ni en el diseño ni en la aplicación de la regulación”[21]. Más aún: en marzo de 2008 modificó el reglamento que regula las organizaciones sociales, destacando que serán causales de disolución “incumplir o desviar los fines para los cuales fue constituida la organización” y “comprometer la seguridad o los intereses del Estado, tal como contravenir reiteradamente las disposiciones emanadas de  los ministerios u organismos de control y regulación”.
En suma, control de las organizaciones sociales y expulsión del aparato estatal. Pero la Revolución Ciudadana fija un nuevo mecanismo de participación, ya no anclado en los movimientos que eligen a sus representantes para participar en determinadas instituciones, sin en base a la selección de ciudadanos por concurso de méritos. Como el discusro oficial dice que el Estado es de todos, se apela al ciudadano individual no organizado para ocupar esos espacios. El Estado se cierra a los sectores organizados (porque son portadores de corporativismo y por lo tanto de ineficiencia y corrupción) y en su lugar elige, o coopta, a personas por goteo sin que tengan la menor representatividad social y política. Quienes los eligen conforman la alianza de funcionarios y tecnócratas que sustenta la Revolución CIudadana. El investigador Pablo Ospina concluye: “El gobierno ciudadano parece querer sustentarse en el puñado de intelectuales que forman su núcleo dirigente. Un núcleo cada vez más dependiente del liderazgo, la autoridad y el apoyo electoral de la intelectual y académica figura del Presidente de la República”[22].
Un nuevo modelo de dominación
El retorno del Estado, la nueva centralidad del Estado, depurado ahora de movimientos sociales, deja paso a una gubernamentalidad centrada en la figura del presidente/caudillo, dueño del poder y del saber, que cataloga como ”enemigo público” a todo aquel que se le enfrente o disienta. ¿Qué lleva a estos nuevos regímenes, que Dávalos designa como “posneoliberales”[23], a colocar en lugar destacado de su agenda la construcción de un Estado fuerte? “Asegurar la seguridad jurídica y la convergencia normativa”[24]. Disentir, cuestionar, provoca inseguridad jurídica, lo que perjudica la inversión extranjera y el empleo, y lleva al país a un nuevo “estado de emergencia económica”. 
Es el estado el que concesiona territorios para la minería o las obras de la infraestructura para la integración sudamericana, por lo tanto la resistencia no se enfrenta con las multinacionales sino directamente con el aparato estatal. Aparece también una trampa legal. La Constitución puede hablar del Buen Vivir y de los “derechos de la naturaleza”, pero eso nunca se hace ley, ni código, en tanto se aprueban leyes que entregan el agua o los territorios a la especulación multinacional. La más avanzada Constitución del mundo queda diluida porque sus declaraciones no se convierten en resoluciones ni, remotamente, en acciones públicas.
Un Estado fuerte para garantizar la seguridad jurídica de las inversiones, básicamente mineras. David Harvey nos explica en qué consiste la acumulación por desposesión[25]. Pero no explica qué tipo de Estado es necesario en países del Sur donde los movimientos han crecido hasta convertirse en amenaza para la acumulación. Lo vamos descubriendo sobre la marcha. Y lo primero que descubrimos es que mientras en la primera fase del neoliberalismo era el mercado el que orientaba la acumulación por desposesión, ahora esa tarea le incumbe al Estado, sea conservador, progresistas o partidario del “Socialismo del siglo XXI”.
Si la financierización del sistema puso fin al Estado benefactor, en el Sur la acumulación por desposesión frena y revierte el proceso de desarrollo por sustitución de importaciones. Más allá del color político de quienes administran el aparato estatal, son los megaemprendimientos mineros, los monocultivos y la explotación de los hidrocarburos lo que devuelve centralidad Estado. Pero no cualquier Estado, ni cualquier centralidad, sino aquella capaz de convertir a los movimientos en terroristas. O, en el menos agraviante de los casos (Lula, Mujica, Kirchner…), en obstáculos al progreso. En cualquier caso, enemigos a derrotar.
No solo. También un Estado capaz de controlar e integrar, de infiltrar la sociedad y sus organizaciones autónomas, un “Estado capilar” complemento del “Estado fuerte”. El gobierno ecuatoriano creó el Registro Único de Organizaciones de la Sociedad Civil (RUOSC), vinculado al registro impositivo. El registro obliga a todas las organizaciones a inscribirse de modo que el régimen tiene ahora información detallada y ha sido capaz de advertir a dirigentes campesinos e indígenas por no haber pagado los impuestos de sus organizaciones[26].
El registro está bajo la Secretaría de Pueblos, Movimientos Sociales y Participación Ciudadana, un ministerio que nunca pidieron los movimientos y que se vuelve contra ellos, que según la directora del Registro le permite “saber dónde está la organización, a qué se dedica, para que participe en los programas y proyectos que le ofrece el RUOSC”[27]. A nivel local, el objetivo de la Secretaría es utilizar el registro para que “los gobiernos descentralizados puedan dirigir su accionar a las diferentes organizaciones en el ámbito social, económico, productivo”, lo que pasa por ir parroquia por parroquia, barrio por barrio para “ayudar” a las organizaciones de base[28].
La última frase de De Oliveira en “El revés del revés”, destila todo el pesimismo y la rabia contenida por alguien toda su vida apostó por la izquierda: “Lula es una regresión política”[29]. No es fácil estar de acuerdo con su diagnóstico. Desde el punto de vista de las relaciones interestatales, el gobierno Lula ha sido un paso hacia el multilateralismo al impulsar a Brasil como potencia global y regional. Sin embargo, desde el punto de vista de los movimientos sociales y la lucha por la emancipación, nadie puede decir que haya habido avances. Por el contrario, los movimientos  se han debilitado en todos los países que cuentan con gobiernos progresistas y de izquierda, con la excepción de Bolivia. Más aún: a la luz del debate que está promoviendo la revuelta árabe en América Latina, la sentencia de De Oliveira debe ser tenida en cuenta con el mayor rigor.


[1] Jornadanet, 19 de febrero de 2011 en http://www.jornadanet.com/n.php?a=59813-1
[2] Idem.
[3] Agencia Reuters, 6 de julio de 2010.
[5] Paulani, Leda “Capitalismo financeiro. Estado de emergência econômico e hegemonia às avessas no Brasil”, en Hegemonia às avessas, Francisco de Oliveira, Ruy Braga y Cibelle Rizek (orgs.), Sao Paulo, Boitempo, 2010, pp. 109-134.
[6] Idem p. 115.
[7] Idem p. 124.
[8] Idem p. 132.
[9] Dávalos, Pablo Alianza País o la reinvención de la derecha, Quito, 2010 (inédito), p. 215.
[10] Idem p. 77.
[11] Le Monde Diplomatique, enero de 2011, edición Cono Sur, entrevista de Ignacio Ramonet a Rafael Correa, p. 15.
[12] Alberto Acosta, “El uso de la justicia como mecanismo de terror”, ALAI, 4 de febrero de 2011.
[13] Revista Piauí, Rio de Janeiro/Sao Paulo, No. 37, octubre de 2009.
[14] De Oliveira, Francisco “Hegemonia às avessas”, en Hegemonia às avessas, ob cit p. 24.
[15] Este tema lo abordé en mi libro América Latina. Contrainsurgencia y pobreza, Desde Abajo, Bogotá, 2010 (editado también en México, Chile y Uruguay).
[16] De Oliveira, Francisco “Hegemonia às avessas”, ob cit p. 27.
[17] Para el caso de Ecuador puede consultarse Bretón Solo de Zaldívar, Víctor,Cooperación al desarrollo y demandas étnicas en los Andes ecuatorianos, Flacso, Quito, 2001.
[18] “Vale tem segundo mayor lucro”, Folha de Sao Paulo, 25 de febrero de 2011.
[19] Ver, Ospina Peralta, Pablo, Corporativismo, Estado y Revolución Ciudadana, Flacso, Quito, 2010 en www.flacsoandes.org/web/.../1263401619.Corporativismp.pdf
[20] Idem p. 5.
[21] Idem.
[22] Idem p. 13.
[23] El concepto de “posneoliberalismo” en Dávalos es opuesto al que defiende Emir Sader. Mientras éste sostiene que es una superación progresista del Consenso de Washington, Dávalos cree que se trata de una mera actualización en donde la centralidad del mercado cede su lugar al Estado.
[24] Dávalos, Pablo Alianza País o la reinvención de la derecha, ob cit p. 192.
[25] Harvey, David El nuevo imperialismo, Akal, Madrid, 2004.
[26] Idem p. 203.
[27] El Universo, Guayaquil, 29 de diciembre de 2010.
[29] Revista Piauí, ob cit.


viernes, diciembre 04, 2015

ECUADOR Criminalización de la protesta

BOLETÍN 3, 4 DE DICIEMBRE
FINALIZA AUDIENCIA DE LOS 21 DE LA U. DE FLAGRANCIA DE QUITO
El juez RAFAEL PÉREZ condena a 15 días de prisión a las 21 personas detenidas ayer en la marcha por supuesto irrespeto a la autoridad por medio de agresiones verbales, al no haber hallado evidencia de ninguna otra cosa.
Además, cada uno de los 21 tendrá que una indemnización a los policías supuestamente agredido por ellos.
Los 21 serán trasladados a la cárcel de El Inca, ex cárcel de mujeres.
En este grupo de detenidos se halla el señor Juan Francisco Reinoso Gutiérrez, militar retirado de 64 años de edad, que se halla enfermo y que fue literalmente CAZADO y detenido cerca del Hospital Militar la tarde de ayer, cuando apenas de disponía a unirse a la marcha. Él NO estuvo en la marcha, no se hallaba con las otras personas y a ninguna de ellas se le ha podido encontrar ningún delito. Dos policías que acudieron como testigos en la mañana NO PUDIERON IDENTIFICAR A NINGÚN AGRESOR entre los 21.
Sin embargo, el juez de la causa, que se ha mostrado intransigente y no quiso escuchar a los abogados defensores, dicta 15 días de prisión.
Este es el Ecuador en que vivimos en estos momentos. También se reportan 4 personas detenidas en Santo Domingo, 4 en Cuenca, 4 en Orellana.
Quedan otras 3 detenidas en la Unidad de Flagrancia de Quito: Alex Baldeón, Héctor Mora, Emilio Guadalupe Portilla. En breve inicia su audiencia.
Ninguna de las personas detenidas ha recibido agua ni comida desde ayer.
Solidaridad con todas las personas detenidas. Por favor difundamos. Esta es la fiesta de la que hablan el presidente, las asambleístas, la guerra interna de la que habla María Augusta Calle ensalzando a las fuerzas armadas, que ahora nos desplegarán todo su espíritu de cuerpo para reprimir junto con la policía. Ayer terminaron de desmantelar nuestros derechos, si aún existían.

Ecuador ASAMBLEA PLURINACIONAL PERMANENTE DE MUJERES EN RESISTENCIA:


¡¡EXIGIMOS LA LIBERTAD DE PERSONAS DETENIDAS!!
El 3 de diciembre de 2015 pasará a la historia como uno de los días más nefastos para la democracia y los derechos humanos en la historia del Ecuador. El día de ayer, no solo que se aprobaron las llamadas “enmiendas constitucionales” con el voto de una mayoría gobiernista que hizo gala de su actitud servil, antidemocrática y de traición a los mandatos de una Constitución, elaborada y redactada con la participación los sectores populares organizados y con el aporte mayoritario de las y los ecuatorianos. También fue un día en el que se trató de callar la indignación popular con la represión brutal por parte de las fuerzas policiales y militares que actuaron con la orden de Rafael Correa. Como resultado, hoy se encuentran detenidas más de 50 personas, también hay cientos de peronas heridas, golpeadas y con graves lesiones.
El 3 de diciembre fue un día en el que se legitimó el proyecto autoritario y prepotente de Alianza País, que arrasó con los principios democráticos consagrados en la Constitución vigente al aprobar 15 enmiendas con las cuales se echan abajo derechos laborales, principios de participación democrática, y se fortalece un estado represivo con ampliación de tareas de las fuerzas armadas, las cuales desde ayer evidenciaron ya cuál va a ser su función como “agentes de represión de la guerra interna”, como lo manifiestan con cinismo los voceros del gobierno.
El 3 de diciembre fue un día de vergüenza por la actitud de las tres mujeres que dirigen la Asamblea Nacional, que no representan a las mujeres ecuatorianas y que una vez más se pusieron en evidencia como las sumisas y obedientes cumplidoras de las órdenes de un presidente que en incontables ocasiones ha violentado los derechos de las mujeres. Estas asambleístas son las principales responsables de la aprobación de las enmiendas, con la cual se fortalece un régimen funcional a los intereses capitalistas, patriarcales y antipopulares. Estas mujeres no son feministas y no representan nuestras luchas, al contrario, las obstaculizan. La sumisión jamás será un valor, por mucho que las tres mujeres que encabezan la asamblea se empeñen en demostrarlo, con la incomprensión de la realidad y la obediencia al discurso oficial que las caracteriza.
Pero el 3 de diciembre también fue un día importante porque en todas las provincias y en el campo y la ciudad miles de miles de hombres y mujeres de Ecuador nos levantamos con fuerza y con valentía para expresar nuestro rechazo a una Asamblea Nacional que legisla a espaldas de un pueblo.
Las calles y plazas de las principales ciudades del país, las carreteras y puentes, fueron los escenarios de la indignación popular, de la resistencia y de la lucha por defender los pocos resquicios de una democracia que viene siendo vulnerada por el régimen correísta.
A pesar de la brutal represión, la indignación se siente en todo el país y el Ecuador ya no volverá a ser el mismo, porque no hay miedo ni renunciamiento, hay indignación y coraje. Desde ayer, seguiremos en las calles y plazas, desde el campo y en las fábricas, desde todos los espacios, en una lucha persistente para recuperar las conquistas y derechos que nos han arrebatado con alevosía.
La Asamblea Permanente de Mujeres en Resistencia convoca a las mujeres del país a participar con mayor decisión en las jornadas de lucha convocadas por el colectivo unitario de organizaciones sociales y sindicales, invita a levantar la solidaridad con los cientos de manifestantes que sufrieron agresiones, que sufrieron latigazos, ataque de los gases lacrimógenos, balas y golpes de las fuerzas militares, policiales y de las fuerzas de choque amparadas por el gobierno de Correa.
Hacemos un llamado a todo el pueblo a demandar la INMEDIATA LIBERTAD DE LAS PERSONAS DETENIDAS en las jornadas de “la dignidad popular” y a trabajar por fortalecer la UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA, LA JUVENTUD, LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y AFRO, INTELECTUALES, PROFESIONALES, CAMPESINADO, PEQUEÑA PRODUCCIÓN, COMERCIANTES, ORGANIZACIONES DE MUJERES Y ORGANIZACIONES FEMINISTAS para echar abajo las enmiendas y trabajar por la consecución de un Ecuador realmente libre y soberano en el que se consagren a plenitud los derechos humanos y la democracia.
Quito, 4 de diciembre de 2015

jueves, diciembre 03, 2015

VIOLENCIA DE ESTADO EN ECUADOR


VIOLENCIA DE ESTADO EN ECUADOR
BOLETÍN URGENTE
¡FAVOR DIFUNDIR!
Personas detenidas en movilización por rechazo a las enmiendas
El día jueves 3 de diciembre de 2015, el pueblo ecuatoriano se manifestó contra un conjunto de 16 reformas a la constitución ecuatoriana que el gobierno ha denominado “enmiendas”. Entre otros, las enmiedas dictan: que las fuerzas armadas puedan colaborar con la policía en las tareas de seguridad del Estado; que las ciudades, provincias, gobiernos locales y ciudadanía ya no puedan realizar consultas sobre sus propias comunidades; que la comunicación se vuelva un servicio público y ya no sea la expresión de la pluralidad de opiniones en una sociedad; que cualquier funcionario de elección popular pueda candidatizarse para su cargo cuantas veces lo desee.
Las manifestación de la población en rechazo a las enmiendas realizada alrededor de Asamblea Nacional fue violentamente reprimida por la policía antidisturbios con la consigna de detener dirigentes y referentes.
A continuación vienen testimonios fidedignos de ciudadanía presente en las protestas. Todos estos hechos fueron provocados por la policía nacional, a las órdenes del Ministerio del Interior. Si en la mañana ya rodeaban la Asamblea Nacional cientos de policías, que sobrepasaban a incluso la cantidad de manifestantes, por la tarde ya había cientos de policías a caballo, practicando, además, crueldad animal; policías especiales y, por supuesto, policías armados.

Parque El Arbolito: La policía arremetió contra las personas con caballos, motos, "Robocops" y trucutús. Escuadrones enteros ingresaron al parque y persiguieron a la gente que manifestaba o que se hallaba lejos de la manifestación.
Hospital Militar: Gente que de disponía a manifestar bajaba hacia la Av. 6 de Diciembre. Antes de sumarse a la marcha, varias personas fueron interceptadas violentamente por decenas de policías que las arrinconaron contra una pared. Repetimos: estas personas aún no se habían incorporado a la marcha. Entre ellas, fue apresado un militar jubilado de 64 años con problemas médicos. Tras ser lanzados contra la pared, fueron detenidos en la Asamblea Nacional primero y subidos a un bus después.

Marcha: En las calles cercanas a la Asamblea Nacional, la policía gaseó y atacó con los látigos de los caballos a mujeres que manifestaban. Una joven defensora de Derechos Humanos de apenas 18 años de edad fue intencionalmente atropellada con un caballo. Mujeres policías atacaron a mujeres manifestantes. Hubo personas ensangrentadas por la represión policial y sufieron graves consecuencias por ser gaseadas en la cara.
Unidad de Flagrancia: más de 50 personas fueron detenidas y llevadas a la Unidad de Flagrancia en un bus. Hasta las 10 de la noche del día 3, la hora para su audiencia cambiaba permanentemente. No se permitió contacto con familiares ni visita de abogados. Las personas detenidas están incomunicadas y no se informa sobre su estado de salud ni su estado emocional. Familiares, defensores y militantes mantienen vigilia en estos momentos, esperando inicio de audiencias. La detenida más joven tiene 18 años. La persona de 64 años detenida cerca del Hospital Militar también se encuentra allí. Se anuncian audiencias para 11pm, 1am, 4am. NO queda claro. No hay debido proceso. Afuera, un centenar de personas espera. El número de policías y de “Robocops” sobrepasa el número de familiares. La Unidad de Flagrancia está acordonada.
En nombre del gobierno nacional, la asambleísta María Augusta Calle dice sobre la protesta social y la presencia militar en las calles: “Necesitamos de nuestros soldados para enfrentar la guerra interna. Felizmente ya superamos la doctrina de la seguridad en nuestras fronteras”. Se declara desde Asamblea Nacional que existe una GUERRA INTERNA para justifica represión inédita en la historia moderna del Ecuador.

miércoles, diciembre 02, 2015

ECUADOR POR QUE LAS MOVILIZACIONES Y OPOSICIÓN A LAS ENMIENDAS


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Las enmierdas a la Constitución


Análisis de los principales cambios propuestos por la Asamblea Nacional


Restricción de la consulta popular[1]

La Asamblea Nacional propone dos restricciones a la consulta popular, con lo cual debilita el derecho a la participación ciudadana y a la democracia directa. En la Asamblea Constituyente de Montecristi el mensaje fue muy claro: siempre más democracia, nunca menos.
La primera restricción limita la consulta popular de los gobiernos autónomos. Hoy los gobiernos autónomos pueden proponer una consulta popular sobre “cualquier asunto de interés”, y la propuesta la limita a “asuntos de su competencia.” Por ejemplo, el gobierno provincial de Orellana podría organizar una consulta sobre la explotación petrolera; con los cambios propuestos no podría organizar una consulta sobre este asunto tan importante porque el manejo de recursos naturales no sería de su competencia.
No hay justificación para esta decisión. Es falso que se trate de un error de redacción, porque en la Constitución de 2008 se insistió en la descentralización y las autonomías como fundamentos de la democracia. Hoy el Gobierno está empeñado en la concentración y centralización político territorial. En el Plan de Gobierno de Alianza País 2007-2011 se afirmaba que “Es fundamental luchar por un proceso agresivo de descentralización, de desconcentración y de correctas autonomías”. Limitar las competencias de los gobiernos autónomos va en sentido contrario.
La segunda restricción se refiere a la iniciativa ciudadana, pues elimina la frase “sobre cualquier asunto”. Al eliminar la amplitud de los temas que pueden ser consultados por la ciudadanía se abre la puerta a la interpretación arbitraria de la Corte Constitucional.
Con la propuesta de la Asamblea Nacional quien pierde es la ciudadanía, porque se restringe su participación y su cercanía con el poder en los espacios locales.

Las Fuerzas Armadas asignadas a tareas de seguridad interna[2]

En la Constitución de 2008 se decidió terminar definitivamente con el tutelaje de la democracia por parte de las Fuerzas Armadas.
En la Constitución de 1998 las Fuerzas Armadas tenían “como misión fundamental la conservación de la soberanía nacional, la defensa de la integridad e independencia del Estado y la garantía de su ordenamiento jurídico”. En la Constitución de Montecristi se dio fin a dicho tutelaje y se estableció que “las Fuerzas Armadas tienen como misión fundamental la defensa de la soberanía y la integridad territorial”.
La Constitución de Montecristi estableció una diferencia clara entre Policía Nacional, encargada de la seguridad interna, y Fuerzas Armadas, encargadas de la defensa de la soberanía y de la integridad territorial. Confundir las misiones es un grave error que puede provocar violaciones a los derechos humanos.
La policía trabaja con ciudadanos y las fuerzas armadas con “enemigos”. Los derechos que se aplican son distintos: para la policía, los derechos humanos son el límite; para los militares, es el derecho humanitario. El entrenamiento es distinto: la policía se encarga de prevenir la violencia y de detenerla; las fuerzas armadas se entrenan para usar las armas y matar. La policía debe evitar las muertes; las fuerzas armadas, cuando hay hostilidades, deben matar.
Si se necesita más personal para garantizar la seguridad ciudadana hay que contratarlo y entrenarlo de forma apropiada, pero no confundir los papeles. Las Fuerzas Armadas deben entrenarse para hacer una guerra respetando el derecho humanitario, pero con ese entrenamiento no deben asumir tareas de seguridad interna y ciudadana. Un cambio de este calibre ni siquiera sería admisible en una Asamblea Constituyente, porque implica una grave amenaza a los derechos humanos.
Pero hay una razón más preocupante. Si esto es aprobado no se requerirá de un decreto para declarar una emergencia, ni el Gobierno estará obligado a explicar los derechos que restringe ni el tiempo de permanencia de los militares en las calles.

La comunicación como servicio público[3]

La comunicación es un derecho. Al convertirla en servicio público, los medios privados y comunitarios se vuelven concesionarios. En ese caso, tener un medio privado o comunitario sería un privilegio.
Este cambio no promueve ni amplía los derechos de la sociedad, sino que aumenta el poder del Estado. Lo más curioso es que se adecua la Constitución a la Ley de Comunicación. Insólito.
Esta reforma está encaminada a completar el control de la comunicación por parte del Gobierno nacional. Considerar a la comunicación como un servicio público es degradarla al nivel de servicios como el agua o la luz eléctrica. ¿Será que lleguemos al extremo de pagar una tasa por el servicio de comunicación, o que enfrentemos un posible corte por falta de pago?
En lugar de promover un derecho fundamental se busca controlar la emisión de mensajes, para imponer formas hegemónicas y uniformes a la convivencia social. Se trata de una ideología que pone por delante una sola verdad, la verdad del oficialismo.
Al gobierno de Correa no le basta con ejercer la fuerza; ahora quiere unificar la comunicación, desconociendo que la pluralidad de expresiones es fundamental para la vida democrática. La comunicación le pertenece a la sociedad.
Nadie puede erigirse como único emisor e intérprete de los mensajes. La Constitución de 2008 establece que el Estado “facilitará la creación y el fortalecimiento de medios de comunicación públicos, privados y comunitarios”. Hasta ahora, este mandato no se cumple, pues no hay un solo medio de comunicación público (es decir en manos de la sociedad y no del Gobierno). Tampoco se ha fortalecido a los medios de comunicación comunitarios, mientras se limita el accionar de los medios de comunicación privados a través de las instituciones de control y regulación.
En estos ocho años de Gobierno no ha existido la voluntad política de crear una comunicación pública. Al contrario, hoy los medios que dependen del presupuesto estatal no han hecho más que replicar los boletines y las campañas oficiales.
Con esta reforma se confunde la asignación de una frecuencia del espectro radioeléctrico, que en efecto es un bien público, con el contenido emitido por los medios de comunicación, que debe responder al interés de la comunidad. La gran perjudicada sigue siendo la sociedad, que no tiene garantizado su derecho a la comunicación.

Los obreros del sector público pierden derechos[4] 

¿Cuál es la diferencia de estar regulados por el Código de Trabajo o por la Ley Orgánica de Servicio Público (LOSEP)? Si la respuesta es que se benefician los obreros, entonces se estaría ampliando el ejercicio de derechos y no habría problema: sería una enmienda. Pero si se vulneran o restringen derechos estaríamos ante un ámbito vedado al legislador e incluso al constituyente.
Se podría argumentar que, como empleados públicos, tendrían más vacaciones y hasta en algunos casos mejores remuneraciones. Pero si se piensa en los derechos colectivos, como la sindicalización, la huelga y la negociación colectiva, en las utilidades y en la posibilidad de acudir ante un inspector de trabajo, es una norma regresiva que afecta los derechos humanos. Lo menos que se puede hacer con propuestas como esta es escuchar a quienes serían víctimas de este posible cambio constitucional.
Es evidente el miedo del Gobierno a la organización social y sus luchas. Por eso se busca limitar la posibilidad de negociación de los sindicatos públicos con el Estado. La LOSEP ha permitido un continuo acoso laboral y sanciones desproporcionadas ante los reclamos de los servidores públicos; el Decreto 813 permite la compra de renuncias obligatorias.
Se quiere eliminar toda forma de organización, sobre todo de las organizaciones políticas de izquierda. Y eso es inconstitucional.

Reelección indefinida[5]

La Asamblea Nacional propone eliminar la palabra “por una sola vez” en dos normas constitucionales, por lo que la reelección se tornaría indefinida.
En la Constitución de Montecristi se planteó con fuerza la eliminación de la reelección indefinida para todas las dignidades de elección popular, y expresamente para los presidentes y vicepresidentes de la República. Esta norma se extendió para todo tipo de organizaciones colectivas (artículo 96), partidos políticos (artículo 108), inclusive para los consejos de igualdad ciudadana (artículo 157).
La reelección indefinida era considerada por el presidente Correa como un absurdo; él mantuvo esta posición hasta enero de 2014.
Recordemos que la Corte Constitucional colombiana negó la petición de hacer un referéndum para permitir la segunda reelección de Álvaro Uribe. Esta decisión es relevante porque el contexto jurídico y político es semejante: la Constitución de Colombia también prohíbe la segunda reelección inmediata porque beneficiaría al Presidente de la República en ejercicio de funciones.
La reelección por un solo período es un límite al poder. Si hay reelección indefinida se afecta la alternabilidad y se vulnera la diversidad. En un estado democrático y plurinacional, que garantiza la participación, la igualdad y la deliberación pública, las diversas opciones ideológicas y políticas deben tener un espacio que la reelección puede negar. Eliminar la alternabilidad atenta gravemente contra el pluralismo político.
El límite a la reelección impide que una misma fuerza política se atribuya la vocería excluyente y exclusiva del pueblo. La no reelección indefinida limita los posibles abusos de poder, porque el sujeto político tiene la obligación de atenerse al tiempo señalado y propiciar la sucesión.
La reelección indefinida del Presidente afecta el principio de igualdad y no discriminación, porque los postulantes a ese cargo de elección popular no están en igualdad de condiciones. El Mandatario en funciones aprovecha los recursos públicos, los espacios en medios de comunicación y todo el aparato estatal durante la campaña, mientras los demás no pueden hacerlo. Lo mismo es válido para prefectos, alcaldes, asambleístas y demás funcionarios de elección popular.
La Asamblea Nacional sostiene que el impedimento para la reelección indefinida afecta los derechos políticos del Presidente en ejercicio. En cambio, la Corte Constitucional colombiana considera que es una exclusión para que otra persona pueda hacerlo. No existe, pues, discriminación en contra de la persona que ejerce la Presidencia de la República, sino en contra de quien potencialmente podría ejercerla.
La reelección indefinida afecta las posibilidades y los derechos de las minorías y de la oposición, inclusive de los potenciales candidatos de la misma tendencia política a la que pertenece la persona que está en el poder. La alternancia promueve la rotación de autoridades y la participación de más personas y actores políticos. La democracia no es el poder de una sola tendencia política.
Las normas tienen que ser de carácter general, impersonal y abstracto. Cuando las normas son concretas, particulares y personalizadas se sospecha que pueden discriminar. Las normas con dedicatoria comprometen la igualdad. Es intolerable para la democracia constitucional que una persona utilice el aparato estatal a su favor.
La no reelección garantiza la división de poderes. Cuando una persona ejerce el poder sin límites temporales tiende a concentrar el poder. Toda concentración de poder implica tiranía y opresión.
¿Cómo se concentra el poder con la reelección indefinida? Pues a través de la influencia del Ejecutivo en la nominación de órganos de control y autónomos. Por ejemplo, el Presidente nomina a los miembros de la Corte Constitucional (artículo 434) y tiene delegados en el Consejo de la Judicatura (artículo 179).
Al romper el límite del poder temporal, la reelección indefinida permite que el Presidente tenga una injerencia indeseable en otros poderes, e impida que los diversos órganos desarrollen un mayor grado de especialización institucional en el ejercicio de sus funciones.
El cambio constitucional que propone la reelección indefinida afectaría derechos, garantías y la estructura del Estado. En consecuencia, no puede ser considerado “enmienda” y, por lo mismo, la Asamblea Nacional no tiene competencia para realizarlo.


Todos los cambios señalados anteriormente solo podrían discutirse en una Asamblea Constituyente. Las reformas que a continuación se mencionan, podrían hacerse mediante una consulta popular (referendo).

Competencias de los gobiernos municipales y del Gobierno central[6] 

Es una propuesta centralizadora contraria a los principios que rigen la administración pública. Las competencias tratan sobre los derechos a la salud, educación, recreación y deportes que muchos municipios promueven. Desde la perspectiva del titular de los derechos, no importa quién le ofrece el servicio sino que lo haga bien.
Al privar de estas competencias a los gobiernos autónomos descentralizados (GAD), el Gobierno central manejará más recursos públicos, pero puede perjudicar la gestión local. Si de lo que se trata es de planificar y construir obras para tener réditos políticos, es irresponsable realizar una reforma constitucional.
Es preferible que estas competencias las sigan teniendo los GAD porque pueden asegurar una mejor participación local y satisfacer una demanda ciudadana más cercana.

Competencia de la Contraloría General del Estado para controlar los objetivos y la gestión de las instituciones[7]

Uno de los cinco ejes de la propuesta de Alianza PAIS fue la lucha contra la corrupción. Se hablaba de transparentar la administración pública para mejorar la calidad de la democracia y fortalecer las instituciones de control ciudadano. Reducir el papel de la Contraloría va en contra de lo propuesto hace ocho años.
La fiscalización ha desaparecido, la justicia está controlada por el Ejecutivo y la transparencia se extingue.
Este cambio constitucional no encomienda a otra institución la función de contraloría. En ese sentido, es una norma incompleta. Al eliminar la posibilidad de control por parte de un órgano autónomo se altera la estructura del Estado.

Eliminación del plazo de ocho años para conformar las regiones autónomas[8]

Eliminar el plazo para la conformación de las regiones autónomas puede ser una invitación a nunca crearlas. El plazo es un límite que puede conllevar a una responsabilidad por omisión constitucional. Sin el plazo, parecería que se pretende postergar la creación de regiones autónomas. La ausencia de estas regiones altera la estructura del Estado.


De los 17 cambios propuestos por la Asamblea Nacional, la Corte Constitucional desechó el primero (modificaciones a la acción de protección) por considerar que afecta a los derechos fundamentales de la ciudadanía.
Las únicas propuestas de cambios constitucionales que consideramos que son enmiendas, que no afectan los derechos ni la estructura del Estado y que, por lo mismo, la Asamblea Nacional puede discutirlas y aprobarlas sin necesidad de consulta popular, apenas son cuatro:
La edad para ser Presidente (artículo 4 de la propuesta de cambios, que afecta al artículo 142 de la Constitución): los derechos políticos están sujetos a regulación y hay cierta discrecionalidad legislativa para poner edades. Disminuir la edad puede ser considerado una ampliación de las oportunidades de las personas para ejercer una función pública, lo cual está en la línea de los derechos de participación.
La Defensoría del Pueblo y la división territorial judicial (artículo 9 de la propuesta de cambios, que afecta al artículo 214 de la Constitución): este cambio normativo se podría hacer mediante una reforma legal. Se trata de una mera organización administrativa de un órgano del Estado que no afecta en absoluto a los derechos de las personas.
Las pensiones jubilares de los miembros de la fuerza pública (artículo 14 de la propuesta de cambios, que afecta al artículo 370 de la Constitución): esta norma podría haberse implementado con una simple reforma legal. ¿Existe un afán político más que garantista? Parece que hay un ánimo de congraciarse con las Fuerzas Armadas. Con o sin “enmienda constitucional”, el Estado tiene el deber de garantizar las pensiones jubilares de la fuerza pública.
La palabra fondos “previsionales” (artículo 15 de la propuesta de cambios, que afecta al artículo 372 de la Constitución): esta norma nunca ha causado problemas jurídicos en la aplicación. Es un típico error mecanográfico. Simplemente se pudo haber interpretado la norma.

Conclusiones

Las “enmiendas” son excepcionales. La mayoría de cambios propuestos por la Asamblea Nacional no son enmiendas, sino cambios profundos que afectarán potencialmente derechos y garantías.
Las “enmiendas” siguen la tendencia normativa de fortalecer el poder del Estado en detrimento de los derechos. En el documento de argumentos que la mayoría parlamentaria presentó al pleno de la Corte Constitucional se devela la verdadera razón: “En realidad lo que se pretende es ajustar el accionar estatal para mejorar su eficacia y efectividad en los ámbitos propuestos”. Está claro que los derechos no son la verdadera justificación.
La Asamblea Nacional y el Presidente no han presentado evidencia empírica para sostenter cambios de este calibre. Sus argumentos son retóricos y no son fruto del debate democrático. Los cambios constitucionales no se justifican empírica, política ni jurídicamente.
La Constitución de Montecristi se desconstitucionaliza. Los poderes constituidos están matando el espíritu de Montecristi y la intención de los poderes constituyentes de 2008, que el pueblo refrendó en las urnas. La Asamblea Nacional y el Gobierno están usurpando el sentido de la Constitución de Montecristi.


ECUADOR EN MOVILIZACIÓN


ORGANIZACIONES SOCIALES AGRUPADAS EN  EL COLECTIVO UNITARIO NACIONAL DE TRABAJADORES E INDÍGENAS QUE AGRUPAN MAS DE 24 ORGANIACIONES A NIVEL NACIONAL, CONVOCAN A MOVILIZARSE EL 2 Y 3 DE DICIEMBRE EN RECHAZO A LAS  ENMIENDAS CONSTITUCIONALES
Enmiendas Constitucionales que desde la Asamblea Nacional del Ecuador pretenden aprobar el día jueves 3 de diciembre.
El gobierno y AP, intentan la concentración del poder, la limitación y vulneración de los Derechos de los Pueblos.

Se elimina el Contrato Colectivo a los y las trabajadoras del sector público, hecho que vulnera sus derecho y conquistas, y  que a decir de  las organizaciones sociales está hecho a la medida de la puesta en vigor del TLC firmado entre Ecuador y la Unión Europea.
Se corta la capacidad de control a la Contraloría General del Estado, ya no tendrá  la potestad de auditoría de gestión.
Se limita la consulta popular restringiendo derechos
Deja la puerta abierta para la re elección indefinida.