lunes, agosto 18, 2014
Información detallada sobre negociación del TLC entre Ecuador y la Unión Europea
Acceda al documento con el resumen de las negociaciones.
Acceda al detalle de los documentos sobre negociación TLC - Ecuador-UE
jueves, agosto 07, 2014
Las Organizaciones Sociales del Ecuador frente a la Auditoría de los TBI's y el Acuerdo Multipartes “TLC” firmado con la Unión Europea
Quito, 4 de agosto
de 2014
Las organizaciones
sociales, basadas en las resoluciones del Taller Internacional
“Alternativas al Régimen Internacional de Protección de
Inversiones y al Sistema de Resolución de Controversias entre las
Empresas Transnacionales y los Estados”, realizado en la ciudad de
Guayaquil, los días 25 y 26 de julio de 2013, con la participación
de organizaciones sociales, expertos, expertas y activistas del país
y el exterior, reunidas en Quito el 29 de agosto del 2013, en el
marco de las atribuciones contempladas en el Decreto Ejecutivo 1506,
en su Art. 6, y amparadas en la normativa vigente sobre participación
ciudadana y control social, nos planteamos:
- Apoyar la iniciativa de desarrollar una auditoría ciudadana de los Tratados Bilaterales de Protección de Inversiones y del Sistema de Arbitraje Internacional para avanzar en el proceso de denuncia de los Tratados Bilaterales de Protección de Inversiones suscritos por el país y, como Movimientos Sociales ecuatorianos y de América Latina, acompañar y apoyar decididamente este esfuerzo;
- Impulsar la participación de nuestras y nuestros representantes en la estructura de la Comisión para la Auditoría Integral Ciudadana (CAITISA).
Desde hace muchos
años hemos considerado:
- La necesidad de revisar los compromisos del Ecuador en materia de inversiones, contenidos en acuerdos internacionales como son los Tratados Bilaterales de Inversión y otros instrumentos convencionales o contractuales contenidos de disposiciones sustantivas y jurisdiccionales similares;
- La obligación de examinar la legitimidad y legalidad de la actuación de los tribunales de arbitraje internacional en materia de inversiones, a los cuales se ha sometido el Ecuador como consecuencia de su adhesión a esos acuerdos internacionales;
- Que el sustento y la base doctrinaria de los TBI, técnicamente llamados Tratados de Protección Recíproca de las Inversiones, es la lógica del libre comercio, y que ésta deja la dinámica de la sociedad y su economía al poder del mercado, y limita la capacidad reguladora y soberana de los Estados. Como su nombre lo indica, protege a las inversiones e inversionistas extranjeros, precisamente de acciones regulatorias de los Estados que pudieran afectar sus ganancias, aún cuando ello implique el deterioro de la calidad de vida de su población y atente contra los derechos humanos y de la naturaleza.
Llamamos a que:
Siendo que los TBI's
suscritos por Ecuador con Alemania, Reino Unido, Francia y Suecia ya
han pasado por el proceso legal y constitucional de denuncia, a
través del “pedido de denuncia del ejecutivo en enero del 2010,
aprobados por la Corte Constitucional, y aprobados para su denuncia
por la Asamblea Nacional entre el 2010 y el 2011”; y dado que los
resultados parciales de la investigación de la CAITISA indican que
no existen objeciones técnicas ni jurídicas para la concreción de
esas denuncias, hacemos un llamado a que sean notificadas de
inmediato a las contrapartes respectivas y publicadas en el Registro
Oficial, para determinar así su perfeccionamiento.
Con base en los
avances que informa hoy la Comisión de Auditoría hacemos también
el llamado urgente a que se dé trámite a la denuncia de todos los
demás TBI's dado que, en lo fundamental, son lo mismo. Pedimos
también que la Comisión genere las estrategias necesarias para
sugerir al ejecutivo la declaración de nulidad de todos los TBI's
dado que, en principio, la validez de los mismos tendría una
duración de 15 años luego de haber sido denunciados si no son
declarados nulos.
Por otro lado, dado
que la lógica del libre comercio atraviesa tanto a los TBI's como a
los Tratados de Libre Comercio, se solicitan de manera urgente los
textos del Acuerdo Comercial Multipartes con la UE, cuya negociación
se cerró el 17 de julio de 2014 en Bruselas- Bélgica, y que se
amplíe el mandato de la CAITISA para que también analice este
nueva iniciativa de tratado y dé a conocer al Gobierno, a la
Asamblea Nacional y a la ciudadanía, su experta opinión.
El gobierno
ecuatoriano ha sostenido enfáticamente, desde que se retomaron las
negociaciones con la Unión Europea, que no se estaba negociando un
TLC sino un “acuerdo comercial para el desarrollo”; sin embargo
el Ecuador está adhiriendo al “Acuerdo Comercial Multipartes”
firmado por la Unión Europea con Colombia y Perú en el 2012, el
cual es oficialmente reconocido en dichos países como un tratado de
libre comercio o TLC. De hecho, las negociaciones se han llevado a
cabo en base a la cláusula de adhesión, contenida en el artículo
329 de dicho documento, lo cual significa que el acuerdo alcanzado
por Ecuador no se diferencia, en lo sustancial, del acuerdo firmado
por nuestros vecinos andinos
Finalmente,
expresamos nuestra postura de mantener el diálogo con las y los
comisionados ciudadanos, y esperamos que sus conclusiones nos
provean de argumentos legales y económicos para la denuncia o
nulidad de todos los TBI y la NO ratificación del Acuerdo firmado
con la Unión Europea.
Atentamente,
Ecuador Decide
CDES
Comité de Mujeres
AP
Acción Ecológica
Wilma Salgado,
miembro Comité Jubileo 200
Asociación Afro
Gualea Pambil
Asociación de
Pescadores 16 de Julio
Asociación de
Bananeros
Asociación Santa
Rosa, siguen mas organizaciones
Plataforma Feminista
Sobre TLC Ecuador - UE, entrevista a Katiuska King, ex ministra coordinadora de la Política Económica
Los Desayunos 24 Horas, miércoles 23 de julio 2014
Entrevista a Katiuska King, ex ministra coordinadora de la Política Económica asegura que el "acuerdo con la UE",es un TLC en donde los únicos ganadores serán los grandes exportadores.
Alberto Arroyo: Acuerdo de México con Europa es igual al de EEUU
ENTREVISTA COMPLETA: http://www.wambraradio.com/alberto-arroyo-acuerdo-de-mexico-con-europa-es-igual-al-de-eeuu/
México fue el primer país en implementar
un Tratado de Libre Comercio en 1994, con EEUU y Canadá. Luego vendría
el Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación
con Europa aprobado en el 2000.
El Acuerdo con Europa se publicitó como
un acuerdo distinto, diferente al TLC con EEUU, sin embargo, también
incluía la liberalización del comercio de servicios, de inversión,
temas como propiedad intelectual y compras públicas, es decir, los
mismos temas que incluye un Tratado de libre comercio.
Ecuador por su parte se ha negado a
firmar un TLC con EEUU pero ya dio luz verde al Acuerdo con Europa. Pero
¿qué fue lo que realmente se negoció? Por eso para el catedrático
mexicano Alberto Arroyo, tanto el Acuerdo con Europa como el TLC con
EEUU, son lo mismo y dejaron impactos similares en el país.
WR: ¿Qué implica un TLC?
AA: Vamos a hablar de
Tratados de Libre Comercio cuando implica no solo facilitar el comercio
de mercancías, ni de servicios, sino trata que a toda la dinámica de la
economía se le quiten reglas y se deje todo a la dinámica del mercado,
es decir a la ley del más fuerte.
Cuando ellos te dicen que no se va a
negociar un TLC sino que va a ser un Acuerdo de Asociación, la pregunta
es ¿meten una serie de temas que van más allá del comercio de
mercancías? ¿Limitan la capacidad del Estado a hacer política pública?
¿Se mete con inversiones, con propiedad intelectual, con compras
públicas? Incluso aquí en Ecuador expresamente se pusieron líneas rojas,
cosas que no se van a incluir. Queremos los textos, si no están estos
temas es un acuerdo distinto pero si están esos temas, es un TLC.
En la lista de temas que negocian puedes
ver si es un Acuerdo puramente comercial ¿qué te dejo vender? ¿Qué me
dejas vender? o si es un Acuerdo de Libre Comercio que es dejar la
economía a las fuerzas del mercado, eso es lo que hace la diferencia en
términos empíricos. Uno lo ve incluso en los capítulos, cuando se
negoció el primero con México nosotros no sabíamos qué era eso, dijimos
es un acuerdo de comercio pero de comercio hay 3 capítulos de 23 que
tienen el tratado, todos los demás no son de comercio.
Un Acuerdo de Libre Comercio es mucho
más que comercio, es liberalizar toda la economía para dejarla a las
fuerzas del mercado, que es la ley del más fuerte. No son nomás
palabras: Acuerdo de Comercio, Acuerdo de Libre Comercio o Acuerdo de
Asociación, es parte de una propaganda, tú vendes tu producto como te
convenga para que te compren y como el libre comercio es malo, es una
mala palabra pues usan otras. Cuando te dicen que no es libre comercio
hay que preguntar, qué con compras públicas, con propiedad intelectual,
es meter servicios también porque están convirtiendo en mercancías
muchas cosas que no lo eran.
En los servicios, sobre todo en los
públicos, hay muchos servicios que están asociados a derechos humanos ya
reconocidos legalmente como el derecho al agua. En la medida en que el
agua se convierte en una mercancía, está sujeta a si tienes dinero, la
tienes; si no tienes dinero pues no la tienes, ya no es derecho sino
mercancía. Lo mismo pasa en salud, hay una salud privada, él que no
tiene dinero no puede ir allí pero el Estado garantiza a tener derecho a
una salud pública, educación pública o el derecho al agua para la gente
que no puede pagar. Él que quiere comprar agua embotellada que la
compre, él quiere ir a un hospital privado que vaya, allí es mercancía
pero para él que no puede, hay un derecho. Entonces el riesgo de meter
servicios a una lógica de libre comercio es que se pierda el derecho
porque ya está sujeto a ser mercancía.
Ecuador es parte de la Comunidad Andina y
ésta negociación empezó de bloque a bloque, hay un mandato de la Unión
Europea de negociar con bloque y hay una legalización andina que te
limita la posibilidad de negociar fuera del bloque. Entonces Europa lo
plantea como que Ecuador se salió, Bolivia se salió, y Ecuador ya
aprendió su error y ahora se sienta a negociar pero seguimos en la
negociación anterior.
En los documentos, la Unión Europea reconoce que es un TLC, un acuerdo de liberalización
Esto lleva a que mucha gente hable de
que nos adherimos al acuerdo que ya se negoció con Perú y Colombia, si
esto se confirma, que se negocian peculiaridades en el marco del Acuerdo
con Perú y Colombia, entonces es un TLC y eso no tiene remedio. Europa
lo reconoce así, lo llaman ADA pero no tiene la parte de cooperación, no
tiene la parte de diálogo político, entonces ¿qué es? la parte
comercial. En los documentos, la Unión Europea reconoce que es un TLC,
que están negociando un acuerdo de liberalización, entonces si muestran
los textos y dicen esto es distinto a lo de Perú y Colombia, discutamos
si es un acuerdo benéfico para Ecuador o no, pero mientras no conozcamos
los textos no sabes efectivamente si en los hechos es o no un TLC.
Muchos ecuatorianos dicen que si es un
TLC, porque se está negociando en el marco del Acuerdo con Perú y
Colombia- Europa. Si se lee las declaraciones del jefe de negociación
en Europa, él dice que efectivamente es análogo al de Perú y Colombia,
eso está reconocido. Hay que conocer el texto, el texto concreto para
ver si incluye esos temas, si las líneas rojas se salvaron o no se
salvaron.
WR. ¿Cuál ha sido la experiencia de México con el Acuerdo firmado con Europa?
AA: La experiencia de
México desde que empezamos en esta lucha es que había un enorme discurso
de Europa de que era distinto a EEUU, que el acuerdo no iba a ser un
TLC, iba a ser algo distinto porque los europeos son más democráticos,
los europeos son más cultos, los europeos no sé qué. Nos echaron todo un
discurso de que eran distintos y la gran dificultad de nosotros era
demostrar que era igual.
Cuando ya conocimos el texto pues en
realidad era igual al de EEUU y en algunos puntos peor, ya cuando entras
al detalle se trata de una ley y el demonio está en la letra chiquita.
En algunos puntos es peor y en los hechos, igual.
No tienen las mismas consecuencias el
acuerdo de Europa con el de EEUU porque México no tiene una relación
estrecha con Europa como con EEUU. El 80% de nuestro comercio es con
EEUU, la mitad de la inversión viene de EEUU, entonces los efectos se
magnifican pero guardando las proporciones de la relación que tenemos
con un bloque y con otro, los efectos son muy similares.
El gobierno te va a presumir varias
cosas en los dos casos, en el caso de EEUU y en el caso de Europa. Las
exportaciones aumentaron, y si es cierto, si aumentaron, enormemente
aumentaron. En el caso de EEUU se multiplicaron por siete, exportamos
siete veces más que antes, con Europa también. Lo que no te dicen es que
las importaciones también aumentaron o sea la carrera es de dos vías y
en los dos casos tenemos déficit comercial y creció el déficit
comercial, entonces para que me sirve que exporte más, si también
importo más y si en realidad pierdo dólares porque al comprar más afuera
de lo que me compran, pues los dólares se van a otro lado o los euros
se quedan en otro lado.
Entonces el comercio no ha significado
entrada de divisas en ninguno de los dos casos. En el caso de EEUU es
más difícil de probar porque si hemos tenido superávit comercial con los
EEUU hace algunos años, pero eso es histórico, siempre hemos tenido
déficit comercial con los EEUU porque les vendemos el 80% del petróleo a
ellos. No hay un solo país petrolero que tenga déficit con el país al
que le vende su petróleo pero si tú excluyes el petróleo tenemos
déficit.
En el campo el desastre es total porque abrieron el maíz y los productos más sensibles para la población. Hoy el 45% de los alimentos los compramos fuera.
Nos prometieron más y mejores empleos, maravillas de empleo, tampoco es real y eso a veces la gente no nos cree porque dice: “si exportan siete veces más y te llegó cinco veces la inversión extranjera, pues tiene que haber empleo”, pues
los hechos dicen que no. ¿Qué es lo que pasó? Antes el sector moderno,
esas empresas grandes compraban los insumos a industrias nacionales
entonces ellos crecían, generaban un poco de empleo pero generaban
muchos empleos en sus proveedores, los que vendían en el caso automotriz
los autopartes, el hule, el acero, el vidrio, etc, entonces se
generaba lo que se llama empleo indirecto. Hoy todo eso lo importan, no
compran en el país nada. Ellos generan empleo pero se pierden empleos en
toda la cadena productiva. El resultado es que hay muy poco crecimiento
de empleo y el desempleo está creciendo enormemente.
Si te vas al campo, allí el desastre
es total porque abrieron el maíz, los productos más sensibles para la
población. El hecho es que hoy el 45% de los alimentos los compramos
fuera y eso tradúcelo a los campesinos que ya no tienen a quien
venderle, es catastrófico.
Si quieres un dato que es contundente,
si esto fuera tan maravilloso como nos dicen que es, por qué se van 500
mil mexicanos cada año a EEUU, no sería posible si la economía
funcionara, si el modelo funcionara no se van. Creo que los resultados
son negativos para la enorme mayoría de la población hay un pequeño
sector que gana pero no compensa lo que pierde el resto de la población.
jueves, julio 17, 2014
Frente a la firma del “Acuerdo Comercial Multipartes” entre Ecuador y la Unión Europea:
convicciones del Presidente Rafael Correa y otros funcionarios de su gobierno sobre los impactos negativos de los tratados de libre comercio, sobre los cuales el Presidente hizo manifiesta su posición en el 2006 con la publicación de “El rostro oculto del TLC”. Claro está, pudo más también que la crítica desde sectores académicos, desde algunas ONG, e incluso desde los movimientos sociales. Y no sorprende que hayan podido imponerse los intereses de los grandes exportadores y de la agroindustria – aunados desde luego a los intereses de las corporaciones transnacionales europeas – pues han sido los representantes de estos sectores quienes han acompañado a la delegación oficial durante todo el proceso de negociación; oportunidad que ni de cerca tuvieron los representantes de los sectores que muy probablemente se verán afectados si el acuerdo firmado llegara a ser aprobado e implementado, a saber, los agentes de la agricultura familiar campesina, de la pesca artesanal, de la pequeña industria, pequeños productores, usuarios y usuarias de servicios de salud, entre otros.
Tampoco importó, en
última instancia, la incompatibilidad de un acuerdo de este tipo con
la tan aclamada y poco respetada Constitución de Montecristi;
incompatibilidad que influyó, entre otros factores, para que las
negociaciones con la Unión Europea se suspendieran en el 2009, toda
vez que se identificaran –para preocupación de los negociadores
europeos– claras contradicciones con principios constitucionales
entre los cuales podemos nombrar el no sometimiento a instancias de
arbitraje internacional para la solución de controversias entre el
Estado ecuatoriano y empresas transnacionales, el aprovechamiento del
sistema de compras públicas para impulsar el desarrollo de la
economía popular y solidaria, y el garantizar la soberanía
alimentaria.
Así, el día de
ayer, 16 de julio de 2014, se cerró en Bruselas, Bélgica, el
acuerdo por el cual Ecuador se adheriría al “acuerdo comercial
multipartes” firmado por la Unión Europea con Colombia y Perú en
el 2012; acuerdo que es oficialmente reconocido en dichos países
como un tratado de libre comercio o TLC. De hecho, las negociaciones
se han llevado a cabo en base a la cláusula de adhesión contenida
en el artículo 329 de dicho documento, lo cual significa que el
acuerdo alcanzado por la comisión negociadora ecuatoriana no se
distinguiría, en lo sustancial, del acuerdo firmado por nuestros
vecinos andinos. Sin embargo, el gobierno ecuatoriano ha sostenido
enfáticamente, desde que se retomaron las negociaciones con la Unión
Europea, que no se estaba negociando un TLC sino un “acuerdo
comercial para el desarrollo”.
En tal virtud,
hacemos un llamado al gobierno del Presidente Rafael Correa para que
haga público y transparente el contenido del acuerdo comercial
alcanzado ayer entre Ecuador y la Unión Europea, pues no se puede
decidir sobre un tema tan relevante para el país sin un claro
conocimiento y la participación de todos los sectores de la
sociedad. Además, instamos al Presidente a señalar cuáles son las
grandes diferencias de este acuerdo con el firmado por la Unión
Europea con Colombia y Perú, así como las cuestiones de fondo que
lo distinguirían de un típico tratado de libre comercio.
Finalmente, es
importante señalar que este acuerdo debe pasar por un proceso de
validación ante la Corte Constitucional del Ecuador, así como por
un proceso de discusión y aprobación por parte de la Asamblea
Nacional y del Parlamento Europeo, siendo quizás ésta la última
oportunidad que tenga el pueblo ecuatoriano para conocer cabalmente
el contenido de este acuerdo, discutir sobre su legalidad y
legitimidad, y tomar las acciones necesarias para impedir su
ratificación, de ser el caso.
Centro de Derechos
Económicos y Sociales
Observatorio de
Derechos Colectivos
Ecuador Decide.
Frente a los acuerdos entre el Gobierno del Ecuador y la UE
DEMANDAMOS DE LA
COMUNIDAD INTERNACIONAL, DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES, DE LOS
GOBIERNOS PROGRESISTAS, SE
Después de tantos
años de lucha y resistencia del pueblo ecuatoriano, y el discurso
oficial, Ecuador firma, adhiere al “Acuerdo Multipartes (TLC)
firmado por Colombia y Perú”
sábado, julio 12, 2014
Se realizará la cuarta y última ronda de negociación del TLC con la UE
Ecuador y la Unión Europea reanudan negociación comercial
Ecuador y la Unión Europea (UE) iniciarán desde el lunes en Bruselas la cuarta ronda de negociaciones de un acuerdo comercial, que Quito aspira que sea distinto a un Tratado de Libre Comercio (TLC) , informó el ministerio de Comercio Exterior.
Rueda de Prensa sobre tercera ronda de negociación
Ecuador. Acuerdo UE: ¿capitulación inevitable?
Magdalena León
ALAI AMLATINA, 11/07/2014.- Que las cuestiones económicas se definen o están determinadas por relaciones de poder es quizá más evidente cuando se trata de los asuntos internacionales, de la geoeconomía. En estos días, cuando se ha presentado como ineludible la firma de un Acuerdo Comercial con la Unión Europea, sentimos el peso específico de esos poderes.
Al iniciar el siglo los tratados de libre comercio, en particular el ALCA en el continente, fueron impulsados como instrumento clave de la agenda neoliberal. Procesos de resistencia desde los pueblos -que incluyeron profundos análisis económicos para develar las implicaciones de sus contenidos- aunados a intervenciones decisivas de gobernantes impulsores de cambios, llevaron a frenar en 2005 la imposición de tal Acuerdo lesivo a nuestros países. Desde entonces, la realidad en torno a los tratados comerciales no se ha simplificado, al contrario ahora, crisis y búsqueda de recomposición capitalista con agenda neoliberal recargada por medio, es más compleja, si cabe más enredada. Por eso, cualquier análisis y, peor aún, toma de decisiones al respecto, debería recoger lo andado y poner en perspectiva nuevas implicaciones, nuevos datos de la realidad.
El nombre de los instrumentos parece haber pasado a un segundo plano, la declaración de principios sobre el libre comercio puede o no estar en el titular (acuerdo, tratado o lo que fuera), mientras se ubique en la médula de su estructura. Ese meollo no alude, en sí, a la relación comercial convencional entre países o grupos de países, con más o menos controles o regulaciones, con más o menos flujos de más o menos productos. Lo medular tiene que ver con la institucionalización mundial de los ‘derechos’ de las corporaciones y empresas privadas frente a los países, con la formalización y protección de los intereses privados y particulares frente a los públicos y comunes. Por supuesto esto reviste grandes complejidades -geopolítica por medio-, pero en esencia se trata de la relación de los estados -todos, los del Norte y los del Sur global- con las corporaciones, en momentos en que éstas detentan ya un poder superlativo.
Quizá esto, que ha sido uno de los llamados de alerta en las luchas de resistencia desde el Sur a estos instrumentos, se vea más claro al considerar el tratado que actualmente se negocia entre UE y USA. Es decir, no se trata, como tendíamos a mirar, de instrumentos sólo para consagrar las desiguales e injustas relaciones entre países enriquecidos y empobrecidos, entre el Norte y el Sur, hoy en ese tratado entre ‘pares’, entre los poderosos del Norte, se disputan precisamente los alcances de las corporaciones frente a los estados.
A ese nivel ¿qué tipo de conflictos puede surgir? Un ejemplo de los más blandos es el actual proceso de venta de la corporación privada francesa Alstom, que por su tamaño y por estar en el sector estratégico de energía ha recibido en varios momentos ventajas e inyección de recursos públicos, cuya compra han disputado la norteamericana General Electric y la alemana Siemens. Las voces públicas aparecen un poco tarde para reclamar ser consultadas, para intervenir de algún modo en una transacción en la que están en juego los recursos públicos invertidos, el control de las capacidades industriales del país y de temas estratégicos y de interés público como el manejo de transporte público involucrado. Vemos estados y poderes públicos a la zaga, disputando algún poder de negociación ante estas corporaciones que tienen el poder de hecho, no sobre ‘sus propiedades’, sino sobre procesos estratégicos que incluyen recursos públicos -los invertidos directamente y los que hacen parte de las condiciones creadas para la famosa ‘competitividad sistémica’-, asuntos de interés general, pero que están siendo manejados y definidos desde el poder y el interés privado.
Esta es la UE con la que se negocia, representada por un aparente poder público con real dominio de las corporaciones que a estas alturas no influencian, controlan.
En este contexto, en que la UE en tanto articulación de países, en tanto expresión de poderes públicos no tiene capacidad o posibilidades de definir y defender sus propios intereses públicos -pues prevalece una relación de poder tan supra en todos los sentidos- resulta ingenuo, por decir lo menos, suponer que cambiando algún término en el nombre o algunos detalles accesorios en el contenido cambie algo de lo sustantivo. Un cambio cosmético no podrá esconder que se trata de un formato único, similar a lo irresponsablemente firmado por los gobiernos de Perú y Colombia -dónde vemos ya los dramáticos efectos en el campo, entre otros-.
Encontramos, sin embargo, que se esgrime el mismo argumento que los impulsores locales del ALCA y sus sucedáneos han repetido por años: se trata de asegurar mercados para los productos que ya nos compran y ojalá otros –anclando así una matriz productiva que se busca cambiar-, de mantener ventajas arancelarias y, más bien como pretexto, proteger empleos en esas empresas o sectores. En esa balanza, toda la rica agenda de soberanía y transformación económica contenida en la Constitución y otros instrumentos, así como la de integración alternativa lucen huérfanas, carentes de poder.
Junto con ello, se observa una discrepancia entre lo que cada parte dice estar negociando. La voz de los protagonistas no da lugar a interpretaciones: los voceros de la UE no han dejado de referirse a la adhesión a un acuerdo en iguales condiciones que lo firmado con Perú y Colombia. Los representantes de nuestro gobierno, sin duda con buenas intenciones y buena voluntad, dicen que se firmará otra cosa, algo ‘mejor’. Y, casi por encima de los unos y los otros, los representantes empresariales criollos y europeos protagonizan cada vez más las negociaciones y las vocerías, al punto que sus declaraciones sobre la importancia, ‘necesidad’, anticipación de la firma y otros toman la delantera y pasan a ser secundados por anuncios oficiales.
¿Podremos revertir las cosas al constatar –no eventual sino seguramente- que ‘nos equivocamos’, como se ha dicho? No estamos ante un dilema jurídico o burocrático, sino ante un asunto de poder económico y político que, de no ponerse en la perspectiva de sus verdaderos alcances e interrelaciones con lo global, terminará por dar al traste con todos los esfuerzos transformadores avanzados en el país, será una derrota histórica irreversible.
Quito, 11 de julio de 2014
- Magdalena León es economista ecuatoriana.
ALAI AMLATINA, 11/07/2014.- Que las cuestiones económicas se definen o están determinadas por relaciones de poder es quizá más evidente cuando se trata de los asuntos internacionales, de la geoeconomía. En estos días, cuando se ha presentado como ineludible la firma de un Acuerdo Comercial con la Unión Europea, sentimos el peso específico de esos poderes.
Al iniciar el siglo los tratados de libre comercio, en particular el ALCA en el continente, fueron impulsados como instrumento clave de la agenda neoliberal. Procesos de resistencia desde los pueblos -que incluyeron profundos análisis económicos para develar las implicaciones de sus contenidos- aunados a intervenciones decisivas de gobernantes impulsores de cambios, llevaron a frenar en 2005 la imposición de tal Acuerdo lesivo a nuestros países. Desde entonces, la realidad en torno a los tratados comerciales no se ha simplificado, al contrario ahora, crisis y búsqueda de recomposición capitalista con agenda neoliberal recargada por medio, es más compleja, si cabe más enredada. Por eso, cualquier análisis y, peor aún, toma de decisiones al respecto, debería recoger lo andado y poner en perspectiva nuevas implicaciones, nuevos datos de la realidad.
El nombre de los instrumentos parece haber pasado a un segundo plano, la declaración de principios sobre el libre comercio puede o no estar en el titular (acuerdo, tratado o lo que fuera), mientras se ubique en la médula de su estructura. Ese meollo no alude, en sí, a la relación comercial convencional entre países o grupos de países, con más o menos controles o regulaciones, con más o menos flujos de más o menos productos. Lo medular tiene que ver con la institucionalización mundial de los ‘derechos’ de las corporaciones y empresas privadas frente a los países, con la formalización y protección de los intereses privados y particulares frente a los públicos y comunes. Por supuesto esto reviste grandes complejidades -geopolítica por medio-, pero en esencia se trata de la relación de los estados -todos, los del Norte y los del Sur global- con las corporaciones, en momentos en que éstas detentan ya un poder superlativo.
Quizá esto, que ha sido uno de los llamados de alerta en las luchas de resistencia desde el Sur a estos instrumentos, se vea más claro al considerar el tratado que actualmente se negocia entre UE y USA. Es decir, no se trata, como tendíamos a mirar, de instrumentos sólo para consagrar las desiguales e injustas relaciones entre países enriquecidos y empobrecidos, entre el Norte y el Sur, hoy en ese tratado entre ‘pares’, entre los poderosos del Norte, se disputan precisamente los alcances de las corporaciones frente a los estados.
A ese nivel ¿qué tipo de conflictos puede surgir? Un ejemplo de los más blandos es el actual proceso de venta de la corporación privada francesa Alstom, que por su tamaño y por estar en el sector estratégico de energía ha recibido en varios momentos ventajas e inyección de recursos públicos, cuya compra han disputado la norteamericana General Electric y la alemana Siemens. Las voces públicas aparecen un poco tarde para reclamar ser consultadas, para intervenir de algún modo en una transacción en la que están en juego los recursos públicos invertidos, el control de las capacidades industriales del país y de temas estratégicos y de interés público como el manejo de transporte público involucrado. Vemos estados y poderes públicos a la zaga, disputando algún poder de negociación ante estas corporaciones que tienen el poder de hecho, no sobre ‘sus propiedades’, sino sobre procesos estratégicos que incluyen recursos públicos -los invertidos directamente y los que hacen parte de las condiciones creadas para la famosa ‘competitividad sistémica’-, asuntos de interés general, pero que están siendo manejados y definidos desde el poder y el interés privado.
Esta es la UE con la que se negocia, representada por un aparente poder público con real dominio de las corporaciones que a estas alturas no influencian, controlan.
En este contexto, en que la UE en tanto articulación de países, en tanto expresión de poderes públicos no tiene capacidad o posibilidades de definir y defender sus propios intereses públicos -pues prevalece una relación de poder tan supra en todos los sentidos- resulta ingenuo, por decir lo menos, suponer que cambiando algún término en el nombre o algunos detalles accesorios en el contenido cambie algo de lo sustantivo. Un cambio cosmético no podrá esconder que se trata de un formato único, similar a lo irresponsablemente firmado por los gobiernos de Perú y Colombia -dónde vemos ya los dramáticos efectos en el campo, entre otros-.
Encontramos, sin embargo, que se esgrime el mismo argumento que los impulsores locales del ALCA y sus sucedáneos han repetido por años: se trata de asegurar mercados para los productos que ya nos compran y ojalá otros –anclando así una matriz productiva que se busca cambiar-, de mantener ventajas arancelarias y, más bien como pretexto, proteger empleos en esas empresas o sectores. En esa balanza, toda la rica agenda de soberanía y transformación económica contenida en la Constitución y otros instrumentos, así como la de integración alternativa lucen huérfanas, carentes de poder.
Junto con ello, se observa una discrepancia entre lo que cada parte dice estar negociando. La voz de los protagonistas no da lugar a interpretaciones: los voceros de la UE no han dejado de referirse a la adhesión a un acuerdo en iguales condiciones que lo firmado con Perú y Colombia. Los representantes de nuestro gobierno, sin duda con buenas intenciones y buena voluntad, dicen que se firmará otra cosa, algo ‘mejor’. Y, casi por encima de los unos y los otros, los representantes empresariales criollos y europeos protagonizan cada vez más las negociaciones y las vocerías, al punto que sus declaraciones sobre la importancia, ‘necesidad’, anticipación de la firma y otros toman la delantera y pasan a ser secundados por anuncios oficiales.
¿Podremos revertir las cosas al constatar –no eventual sino seguramente- que ‘nos equivocamos’, como se ha dicho? No estamos ante un dilema jurídico o burocrático, sino ante un asunto de poder económico y político que, de no ponerse en la perspectiva de sus verdaderos alcances e interrelaciones con lo global, terminará por dar al traste con todos los esfuerzos transformadores avanzados en el país, será una derrota histórica irreversible.
Quito, 11 de julio de 2014
- Magdalena León es economista ecuatoriana.
Alberto Arroyo, México. TLC: La pregunta es ¿para quién negocian?
Publicado el 07/07/2014
Ecuador y la Unión Europea llevarán a cabo esta semana la cuarta ronda de negociación de un acuerdo comercial tipo TLC.
Alberto Arroyo de la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) señala que en México, donde se aplica un Acuerdo de Asociación con la UE desde hace 14 años, hubo "pequeñas islas exitosas", mientras el más afectado fue el campo.
Alberto Arroyo de la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) señala que en México, donde se aplica un Acuerdo de Asociación con la UE desde hace 14 años, hubo "pequeñas islas exitosas", mientras el más afectado fue el campo.
martes, julio 01, 2014
Acuerdo comercial Ecuador-UE - El caso de una rana muy especial
Este vídeo aborda uno de los temas de discusión centrales en la actual
negociación de una tratado de comercio entre el Ecuador y la Unión
Europea: La Propiedad Intelectual
¿Como ésta es utilizada por el neoliberalismo y las grandes transnacionales para sacar colosales beneficios económicos basados en explotación y miseria de los pueblos?
¿Como entender los intereses que se encuentran detrás de la agenda neoliberal de Propiedad intelectual, principalmente en temas de Biodiversidad, Salud, Transferencia Tecnológica...?
¿Como ésta es utilizada por el neoliberalismo y las grandes transnacionales para sacar colosales beneficios económicos basados en explotación y miseria de los pueblos?
¿Como entender los intereses que se encuentran detrás de la agenda neoliberal de Propiedad intelectual, principalmente en temas de Biodiversidad, Salud, Transferencia Tecnológica...?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


